martes, 5 de julio de 2011

Extraño



Un par de caballos flacos me miran desde la esquina de enfrente mientras yo escucho un poco de música deprimente tirado de cabeza, no me importa lo que tengan para decirme, ya escuché todo, ya sentí todo lo que tenía para sentir, ya miré a mi alrededor más de quinientas veces buscando algo que valga la pena, sin resultado alguno obviamente.
Se acercaron y me preguntaron si quería dar una vuelta, desanimado les dije que no, pero insistieron, después de todo ¿Qué me iba a hacer una vuelta sobre un caballo famélico y su compañero? Así partimos. Vi alegría, vi frustración, vi odio y devoción, pero nunca pude apartar la mirada de aquello que siempre me llamo más la atención. Vos, siempre atada al poste más alto de mi ciudad, acaparando toda la atención. Claro que vos no tenías ni idea, tanto tiempo con los ojos vendados te habían dejado casi ciega, sólo podías escuchar, pero nunca fue tu mejor cualidad.
Texto Me acuerdo ese día que pasé a buscarte, y recorrimos juntos la ciudad, era tan extraña, pero para vos parecía todo muy normal. Te corrí la venda para mirarte a los ojos, estaba tan nervioso, no sabía que iba a encontrar, pero fue hermoso, el tiempo se detuvo, aunque sólo fue un momento, no nos dio tiempo para apreciar realmente lo que estaba pasando alrededor nuestro. Y te arrancaron de mis brazos, te llevaron al rincón más oscuro, y vos seguías sin enterarte de nada.
¿Qué vamos a hacer ahora que ninguno de los dos comprende lo que sucede? Yo volví a intentar mirar a mi alrededor, busco ese rincón donde te dejaron, me pregunto que pasara si lo encuentro, y vuelvo a darme la cabeza contra la pared cada vez que me doy cuenta que realmente te gusta estar ahí.

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